Desde el jueves pasado, Fran está en Porto, tema que luego será explayado. Lo que compete ahora es que ha tenido bastante suerte. Conocer estadios de fútbol es algo que le agrada. Tras su llegada a la ciudad, corroboró si FC Porto, club más grande de la ciudad, jugaba de local. No sólo jugaba de local. Sino que lo hacía frente al Benfica.
En Portugal hay tres grandes: Porto, Benfica y Sporting. Los últimos dos son de Lisboa, la capital. Por lo que Porto-Benfica es uno de los clásicos del país. Algo así como un Universidad Católica-Colo Colo, o Ajax-Feyenoord (Chile y Holanda también tienen formato de tres grandes).
No sólo se dieron estas condiciones, sino que además aún quedaban localidades (esa era una sine qua non para ir...) y, por sobre todo, se encontraría con varias personas. La más importante: Pablo César Aimar. Uno de los ídolos futbolísticos de Fran, aunque con margen por debajo de, por ejemplo, Francescoli y Ortega. Pero sin dudas, uno de los más queridos. Hace muchos años que no lo veía en la cancha. Por lo menos, desde que el payaso se fue de River (año 2000, cuatro fantásticos. Mucho tiempo).
También en Benfica está Javier Pedro Saviola. Ídolo millonario, aunque no fetiche de Fran.
Hubo más argentinos y sudamericanos en cancha. Estaban los Pereira uruguayos (Maxi y Álvaro, ex Argentinos), Nico Otamendi (Diego, acá no jugó de 4), Freddy Guarín (colombiano ex Boca), Tacuara Cardozo (paraguayo ex Newell´s),Cebolla Rodríguez, Fideo Fucile (lateral-crack uruguayo con enorme apodo), Nico Gaitán (también ex Boca) y Fernando Belluschi (ex River. Ahí nunca fue lo que fue en el Newell´s ´04 versión Tolo Gallego). Repasemos las formaciones:
Porto: Hélton; Fucile, Rolando, Otamendi, Álvaro Pereira; Moutinho, Fernando, Guarín (Belluschi, ´76); (increíble) Hulk, Kléber (Cristian Rodríguez, ´79) y Varela (Walter, ´86).
Porto: Hélton; Fucile, Rolando, Otamendi, Álvaro Pereira; Moutinho, Fernando, Guarín (Belluschi, ´76); (increíble) Hulk, Kléber (Cristian Rodríguez, ´79) y Varela (Walter, ´86).
Benfica: Artur Moraes; Maxi Pereira, Luisao, Garay, Emerson; Javi García, Witsel; Nolito (Bruno César, ´68), Pablo Aimar (Saviola, ´68), Nico Gaitán; y Oscar Cardozo (Matic, ´90).
El tema Aimar provocó que a Fran le tire un poco más el visitante que el local. Pero no fue sólo eso. Se suma:
-en 2004, Porto ganó la UCL con un odioso equipo de Mourinho. Antifútbol total.
-el día del clásico más importante, aún quedaban entradas.
-la propuesta de Benfica es, desde hace tiempo, bastante ofensiva. El viernes jugó con dos enganches y dos delanteros, y de ahí no suele bajar.
-ni está Lucho González ya. Hubiese emparejado. Un poquinho...
Estadio
El Estádio do Dragão (aka Estadio del Dragón) es muy lindo. Se construyó para la Euro ´04. Entran 52 lucas de personas. Es cómodo, tiene buenos accesos, un montón de puestitos/restaurantes. Y está enfrente de una estación de subte homónima (párrafo aparte).Estadio
Desde temprano. La mayoría estaba en las afueras del estadio o en los pasillos internos.
Con entradas numeradas (sólo quedaban plateas), a Fran le tocó fila dos, casi a la altura de la mitad de la cancha. Serían unos 8, 10 metros que lo separaban del lateral. A los jugadores que pasaban cerca y al técnico del Benfica les podía ver los rasgos de forma clara. Pero de lo que pasaba del otro lado, poco y nada... De esta forma se hizo complicado entender el partido, pero hubo mucho primer plano.
Salida a la cancha. Aimar, con la 10 roja.
Previa. Publicidades, banderas y luces.
Match
El partido fue entretenido. Hubo varias situaciones de gol. El Porto lo fue ganando dos veces, pero terminó en empate, con cuatro goles sudamericanos. El brasileño Kléber clavó el primero. Empató Tacuara tras gambetear al arquero. Otamendi volvió a desnivelar para el local, y Nico Gaitán metió un zurdaco tremendo para el 2-2 final. Fran tuvo que gritar tibiamente los goles locales y morderse la lengua en los visitantes. Pero se fue conforme con el empate. Ambos siguen como líderes de la Superliga.
Volviendo al payaso, Aimar suele jugar como titular. Pero como ya está grande, no suele terminar los partidos. En el minutos 23 del segundo tiempo, entró el conejo por él. Se puede observar en el video, como también la buena jugada de Gaitán:
Momento riverplatense. Adentro Saviola, afuera Aimar.
Hinchada
Está presente el elemento latino, sin dudas. Fran los notó
bastante apasionados, pero con muchas salvedades. Por ejemplo, ante los goles
de Benfica, silencio terrible. Tras los goles propios, la voz del estadio
iniciaba un cántico, que luego seguían todos. Pero lo empezaba la voz del
estadio, y era bastante malo…
Igual, la nota de color es que la hinchada estaba dividida. Desde
atrás de ambos arcos se iniciaban cánticos. De un lado (a la derecha en las
fotos) parecía ser la popular posta. Pero del otro lado había cánticos
autónomos, no coreaban todos lo mismo. En el codo que está a la izquierda en las fotos se ubicaban estos
otros hinchas. Detrás de ese mismo arco, en el otro codo, estaban los hinchas
visitantes.
Sí, es una obviedad: no están acostumbrados a que los
visitantes cubran más del cinco o diez por ciento de la cancha, y por eso
ocurren estos fenómenos. En los últimos años, las tribunas argentinas han
tendido a este fenómeno. Una picardía.
La nota destacada de que canten canciones distintas desde
ambos costados llegó al clímax cuando iniciaron una canción en la que una
hinchada le iba contestando a la otra. Un verso cada una, póngale. Cuando terminaron,
se aplaudieron entre todos…
Regreso
Por último, tema metro (aka subte). La estación Estádio do Dragão queda literalmente enfrente al estadio. Cinco de las seis líneas del metro, si no hizo mal la cuenta, pasan por esta estación, y cuatro la tienen como terminal. O sea, es un tanto neurálgica. Y luego de un partido, obviamente se potencia. A muchas de las 52000 personas seguramente les suele resultar cómodo volverse en ese medio de transporte (Fran era una de ellas), por lo que la relación oferta-demanda fallaría.
Por un instante se puede imaginar qué pasaría en Argentina ante una situación así.
De vuelta en Portugal: hubo un efecto embudo no muy terrible en la entrada de la estación. Luego, mucha gente pero sin sobresaltos. Y dentro del tren, mejor que el subte A casi en cualquier horario, por más que las formaciones tienen una capacidad mucho menor.
Veo que la estás pasando mal tierno, jajaja! Seguí haciendo de las tuyas en tierras europeas, y contando tus anécdotas que tanto nos divierten!! Te extrañamos!! Seguí disfrutando!!
ResponderEliminarDany (miembro de la "Alianza" jajaj!)